Bienvenido Otoño

Sí, es totalmente cierto, es una verdadera tortura. Y es que no hay nada peor que los periodos pre-estacionales. Ni es verano, ni es otoño, ni es invierno, ni es primavera, lo dicho, una verdadera tortura. Vas de tiendas porque no puedes evitar frenar ese instinto que nos lleva a ver las novedades de la próxima temporada.


Y allí te ves, el termómetro marca 40 grados y tú estás paseándote entre percheros cargados de abrigos de paño y jerséis de cuello vuelto.  Sientes un sofoco solo de verlos, pero aun así no puedes evitar la tentación de probarte alguno, porque ese que acabas de encontrar es ideal, y porque luego se va a acabar, y empiezas a darte un millón de excusas a ti misma para comprar a finales de agosto o principios de septiembre un abrigo que sabes a ciencia cierta que no te pondrás hasta dentro de un mes y medio. ¿Pero y qué? piensas mientras lo pagas, ya es tuyo, es precioso, y te va a quedar genial. Cero cargos de conciencia por favor. ¿Quién no lo ha hecho alguna vez?


Pero al tema que nos ocupa. El Otoño ya está aquí, y por fin desaparecerán las sandalias de nuestra existencia, y conste que soy fan absoluta de las sandalias, me chiflan pero todo en su tiempo por favor. Es hora de sacar las bailarinas, los mocasines y  los salones, póntelos antes de que el invierno te obligue a usarlos un poquito menos.


Es tiempo de los ponchos, las gabardinas, los abrigos de paño fino, las cazadoras y las americanas. Aprovecha a lucirlas y acompáñalas siempre de una buena pashmina que te proteja el cuello si el día es más frío de lo que parecía al amanecer. Como te decía… Bienvenido Otoño.


Hoy os dejo con un look para un viernes casual de otoño, espero que os guste.

Feliz fin de semana y gracias por estar ahí un viernes más.

Besos a todas.